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Alejandro Rísquez: «No darle protección al personal de salud es un precio muy alto que puede pagar un país»

En las últimas semanas, con el ascenso de la curva de contagios por coronavirus en Venezuela, se ha conocido de un número cada vez más elevado de muertes de médicos y otros profesionales de la salud en varios estados del país, un ángulo de la pandemia que causa alarma no sólo en el gremio, sino en toda la población que ve morir a quienes podrían salvar sus vidas. El epidemiólogo, jefe del Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Escuela de Medicina Luis Razetti de la UCV y miembro de la Comisión Presidencial para el apoyo de la Asamblea Nacional al COVID-19, considera que es momento oportuno para que finalmente se abra el canal de comunicación entre quienes detentan el poder, las universidades y las sociedades científicas para recibir la asesoría y el apoyo técnico necesario para afrontar la grave crisis de salud

⎯Por qué hay tan alta letalidad en el personal médico en el país? Cálculos indican que aproximadamente entre 15% y 20% de los fallecidos por COVID-19 en Venezuela son médicos, entre ellos epidemiólogos

⎯Todo el personal de salud que recibe a los enfermos, bien sea en hospitales, clínicas, consultorios, ambulatorios, emergencias o centros de refugio son los que tienen mayor contacto con los contagiados y eso hace que estén potencialmente en la primera línea de contagio, ante un mínimo descuido o por no contar con el equipo de protección, sobre todo durante la revisión al paciente, nos expone a mayor riesgo. Eso es una realidad en todo el mundo, las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud indican que alrededor de 10% de las muertes por COVID-19 son de personal de salud, en el caso de Venezuela ese porcentaje es mayor y de eso podría haber dos explicaciones: una, los médicos venezolanos no cuentan con los recursos para la protección adecuada, en la mayoría de los centros públicos no pueden cumplir las medidas de higiene porque están sin jabón, agua, geles alcoholados para trabajar de manera segura. La otra posibilidad es que el número de muertes que el gobierno ha venido anunciando esté por debajo de lo real, que no esté contando todos los casos que ocurren y eso hace que la cifra de muertes en personal médico sea más evidente. Creo que ambas posibilidades son válidas.

⎯¿Podría haber subresgistro de casos en el personal médico?

Puede que sea parte del subregistro por falta de suficientes pruebas de laboratorio, no se están tomando las muestras de muchos pacientes porque no se cuentan con los servicios adecuados en epidemiología, además el envío y la logística de llevarlas a un solo centro nacional de análisis indudablemente hace que se pierdan muchas muestras, que las condiciones de logística de los servicios operativos para el traslado se compliquen y por los costos que eso representa. Todo eso hace que no haya la menor duda de que el número de pruebas que se han hecho es insuficiente para la necesidad poblacional y para hacer un diagnóstico adecuado de lo que ocurre en Venezuela. Y hay que tener en cuenta que en todos estos centros el personal de recepción de pacientes y de vigilancia también se ha infectado pero muchas veces no se les aplica las pruebas diagnósticas, entonces esos casos quedan como simples gripes o cuadros virales no diagnosticados y perdemos la oportunidad de tener una panorámica mucho más cercana a la situación epidemiológica que el país vive.

⎯ A cuatro meses de iniciada la emergencia ha mejorado la dotación de insumos y equipos en los centros de salud?

Los servicios de salud no tienen la capacidad ni han sido preparados de manera adecuada para atender los volúmenes de pacientes que están llegando a los hospitales en los últimos días; la demanda está aumentando de manera importante, eso quiere decir que los recursos que llegaron por vía de organismos internacionales no van a ser suficientes por más preparación que se haya logrado en algunos centros a fin de reunir ciertas condiciones para recibir a los pacientes porque la mayoría tienen grandes carencias de lo más básico como el agua, la electricidad, los productos de limpieza…., y en muchos sitios no se está llevando el reporte de los pacientes como es debido porque tardan mucho tiempo en llegar los resultados  de las muestras. Entonces, es muy probable que como ha pasado en Zulia, en otras regiones del país esa escasez se note más en los próximos días debido al aumento de casos, porque además la OPS donó insumos que nadie sabe dónde están, no ha habido transparencia en informar quiénes están recibiendo esos recursos.   

⎯Cuáles son los estados donde hay mayor vulnerabilidad para el personal de salud?

Generalmente los más pobres donde hay más carencias de saneamiento ambiental y transporte, estados como Sucre, amplias regiones de Anzoátegui, Bolívar -que es muy grande que requiere esfuerzos para trasladarse de un municipio a otro y eso influye en la respuesta efectiva ante los brotes-, algunas localidades de Táchira, por ejemplo. Aunque en ciertos estados se han hecho mejoras gracias a acuerdos de cooperación, la generalidad es que no estamos preparados y que los médicos y las enfermeras no han recibido el apoyo que han debido para realizar su trabajo, y eso genera ansiedad, preocupación y lamentablemente ha hecho que una importante cantidad de médicos se hayan enfermado y algunos muerto. Hablan de cosas muy bonitas de reconocimiento moral como aplausos, pero eso no va respaldado con recursos de protección personal que permitan que el trabajo del personal de salud -profesional y técnico- sea más seguro, son personas que asisten y atienden a los pacientes, a los más vulnerables, y si ellos no están protegidos la posibilidad de propagación es muchísimo más alta. Entonces, es un error que hasta ahora no se les haya dado todo el respaldo, creo que eso es un precio muy alto que puede pagar un país.

⎯¿Eso justifica la renuncia de personal de salud en algunos centros?

⎯Es una situación que se ha dado en varios estados, el personal no retorna al sitio de trabajo porque se siente inseguro, sabe que si no está debidamente protegido se va a enfermar y contagiará a los demás. Es una manera ética y con mística para ser escuchados a través de reclamos.

⎯Desde su punto de vista ¿hacia dónde deberían estar orientadas las políticas de Estado para afrontar correctamente o de mejor manera la emergencia por la pandemia con los recursos con los que cuenta Venezuela?

⎯Hay una serie de lineamientos en los que un grupo grande de académicos y miembros de comunidades científicas hemos trabajado y sobre los cuales hemos hecho una serie de recomendaciones entre ellos diseñar una política comunicacional de prevención que se dirija a toda la población, hay que insistir permanentemente en el uso no sólo de las mascarillas o tapabocas, sino el distanciamiento físico y evitar aglomeraciones, deben ser mensajes dirigidos a las personas más jóvenes, a los mayores, a diferentes estratos, a los habitantes de zonas rurales y urbanas…, es decir, campañas que abarquen a toda la población con sus respectivas características. Por otra parte, se debe mejorar el diagnóstico; es decir, no puede quedar centralizado en un solo sitio en todo el país, sino que cada región esté en capacidad de dar mejor respuesta a su población de manera oportuna, para ello hay que darle logística y operatividad a los servicios de epidemiología. Además, aunque esto luce más complicado, sería ideal la posibilidad de que las personas contagiadas que se puedan quedar en sus casas aisladas y sean supervisadas para el cumplimiento efectivo de la cuarentena, y que los centros de salud solo queden para quienes por sus condiciones requieran estrictamente ser trasladados.

⎯Naciones Unidas ha dado recomendaciones para el manejo de la pandemia con señalamientos específicos para el caso de Venezuela. ¿Usted considera que la manera como se ha manejado la emergencia está apegada a estos lineamientos?

⎯Creo que han manejado los lineamientos de las Naciones Unidas de manera errada, insuficiente y que incluso desde el punto de vista de los derechos humanos han tenido problemas al caer en la estigmatización en el manejo inadecuado de los migrantes nacionales que retornan. Creo que no han sido coherentes con el contexto de la Emergencia Humanitaria Compleja de difícil manejo. En Venezuela el COVID-19 ha profundizado aún más las carencias que sufría la población en cuanto a su salud, y eso va a repercutir en un aumento de la mortalidad y en el sufrimiento del pueblo.

⎯En su criterio, ¿qué nos deja de enseñanza esta emergencia que si bien se presentó a nivel global en nuestro país tiene sus particularidades?

Creo que las crisis pueden sacar lo mejor o lo peor, en este caso el gremio de la salud se ha ofrecido de manera constante a las autoridades de facto para apoyar, pero ha habido falta de comunicación, entonces la invitación es a abrirse a la asesoría, al apoyo técnico que tanto las universidades como las sociedades científicas están ofreciendo para paliar un poco la grave crisis que estamos afrontando, exacerbada o agravada por la pandemia del COVID-19. Es un llamado positivo que desde hace mucho tiempo se está haciendo y no se ha concretado, pero hay que mantener la esperanza de que en algún momento seremos escuchados.

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