Defensores venezolanos destacaron crecimiento del movimiento de DDHH en 2017

ONG venezolanas reconocieron labor de defensores de DDHH en un año marcado por los abusos

 

El evento “Juntos por los DDHH” reunió a miembros de organizaciones de la sociedad civil en ocasión del Día Internacional de los Derechos Humanos, quienes reconocieron la labor de 10 defensores que se destacaron en 2017 por su abnegación y compromiso. La oportunidad fue aprovechada para dar un repaso por los logros alcanzados por las ONG este año en un escenario de adversidades y exponer sus expectativas para 2018. Dos expertos dieron su visión sobre la situación política y económica y sus perspectivas para el próximo año

 

Por: Crisis en Venezuela

 

Dedicar la vida a la defensa de los derechos humanos en un país gobernado por dirigentes que atropellan las libertades, criminalizan la labor de los defensores e irrespetan los valores democráticos es un trabajo cuesta arriba que merece ser reconocido. Es el caso de Venezuela, donde a propósito del Día Internacional de los Derechos Humanos un grupo representativo de las organizaciones no gubernamentales se reunieron para exponer su visión de lo fue 2017, hablar de las perspectivas para el venidero año y homenajearse entre sí, ese espaldarazo siempre necesario y gratificante para continuar su misión en favor de la sociedad.

 

“Juntos por los DDHH” se denominó el encuentro para el cual los propios defensores postularon a 80 nombres de quienes a lo largo del año desempeñaron con abnegación la promoción y defensa de los derechos humanos, de los cuales seleccionaron los 10 que consideraron más destacados por su labor, incluidos varios activistas del interior del país. Aunque la ocasión invitaba a destacar este trabajo, también fue propicia para escuchar de voz de expertos un análisis de la situación actual y de lo que se avizora para 2018 en los ámbitos político y económico en Venezuela, lo que sirve como guía para que las organizaciones definan su agenda.

 

Los defensores reconocidos en el evento fueron: Susana Raffalli, asesora de nutrición y seguridad alimentaria para Cáritas, la Cruz Roja, Fundación Bengoa y Provea, por visibilizar la grave situación de desnutrición y muertes de niños a consecuencia de la emergencia humanitaria; Magdymar León, coordinadora del Programa de Violencia Sexual y Doméstica de la Asociación Venezolana para una Educación Sexual Alternativa (AVESA) por su trabajo por los derechos de las mujeres, las personas con VIH y LGBTI; Moraima Ángel, coordinadora de la Oficina de DDHH del Vicariato de Puerto Ayacucho, desde donde defiende los derechos de los pueblos indígenas del Amazonas; Mayda Hocevar, abogada de la Universidad de los Andes-Mérida, dedicada al monitoreo, documentación y denuncia de la situación de libertad académica y de expresión en su estado; Katherine Martínez, directora de Prepara Familia, quien ha documentado y denunciado la violación al derecho a la salud de niños, niñas y adolescentes, en especial en el Hospital JM de los Ríos; Mariela Suárez, coordinadora operativa del Foro Penal, destacada por conllevar a la sensibilización de la comunidad internacional sobre la crisis en Venezuela; Alicia Moncada, asistente técnico de la organización Wanaalerú, reconocida por denunciar la violencia contra las mujeres indígenas, especialmente en zonas mineras de la frontera; Francisco Valencia, presidente de Amigos Trasplantados de Venezuela y director de Codevida, quien de manera incansable ha denunciado la emergencia humanitaria y logrado que personalidades internacionales se involucren en la donación de medicinas e insumos médicos; Joaquín D’Elia, de Civilis, una referencia en la promoción y defensa de derechos humanos en el país; y Nelson Freites, director de la Cátedra de DDHH de la Universidad Lisandro Alvarado (Lara), desde donde acompaña a las víctimas de la violencia del Estado.

 

Hablan los defensores

 

Los logros para las organizaciones en medio del escenario represivo y de agudización de la crisis humanitaria en Venezuela, y los retos a afrontar en el futuro inmediato fueron expuestos por siete conocidos defensores: Feliciano Reyna, de Acción Solidaria; Beatriz Borges, de Cepaz; Oscar Patiño, de Un Mundo Sin Mordaza; Gonzalo Himiob, del Foro Penal; Quiteria Franco, de Unión Afirmativa; Carlos Correa, de Espacio Público; y Rafael Uzcátegui, de Provea.

 

Feliciano Reyna destacó el crecimiento del movimiento de derechos humanos en el país, “incluso más allá de las ONG todo lo relacionado con emprendimiento social y organización comunitaria. Ha sido extraordinario todo el material que hemos podido hacer llegar para el Examen Periódico Universal, al Alto Comisionado de DDHH para la elaboración de informes tan contundentes sobre Venezuela”, precisó.

 

Añadió que ante los graves efectos de la crisis humanitaria las organizaciones tienen el desafío de buscar espacios para ahondar en la articulación del trabajo. “Un elemento en el que tenemos que trabajar es el del impacto de esta situación en nuestras organizaciones que puede tener repercusiones muy complejas y afectar la vida nuestra y de nuestras familias e influir en el trabajo con las víctimas”.

 

Prevé que en 2018 habrá mayor afectación en tres áreas: el acceso a los alimentos, el sistema de salud pública y la migración, con énfasis en los grupos vulnerables como la mujer, tercera edad, población indígenas, personas privadas de libertad.

 

Beatriz Borges enfocó sus reflexiones al trabajo de las ONG para el rescate de la democracia, y el rol de la sociedad civil en esa labor: “Aunque cada ONG trabaje en un tema específico, es una prioridad trabajar en función de la recuperación de la democracia porque de ello depende la libertad, nuestro trabajo, lo que podamos hacer por el bien común. Eso requiere que en las organizaciones reflexionemos sobre cuál es nuestro aporte, porque democracia y derechos humanos son interdependientes y se refuerzan entre sí”.

 

Borges se confiesa defensora fehaciente del derecho a voto y de la necesidad de que los venezolanos entiendan la importancia del sufragio aun cuando el adversario tiene secuestradas las condiciones y la contienda sea en desventaja: “Lo estamos viviendo más agudamente desde la ANC hacia acá. Aun así no podemos perder de vista recuperar los espacios electorales como clave para recobrar la democracia. Pero no solo hay que pensar en el momento electoral, sino en el después”.

 

Oscar Patiño dijo que cada organización debe recurrir a sus aciertos y desaciertos para hacer mejor su labor: “Aunque en ningún país del mundo se respetan 100% los derechos humanos esa es nuestra motivación por lograr un sueño, pero requiere mucho esfuerzo no solo de los defensores, sino todos como sociedad”.

 

Afirmó que desde Un Mundo Sin Mordaza identifican desafíos como hostigamiento, persecución, detenciones arbitrarias, criminalización del trabajo de las ONG, más ahora por la vía de como lo que llamó “la ley del odio” (no contra el odio). “Esta ley no nos debe dar miedo ni como defensores ni como sociedad, sino muchísima más fuerza y que sea oportunidad para mayor organización”.

 

Gonzalo Himiob: “Aun cuando a veces parezca que aramos en el mar y que no hay posibilidades de lograr resultados ante el oprobio, el abuso, los excesos, trabajar por los derechos humanos sí rinde frutos. Después de haber tenido un histórico acumulado de 2014 a 2017 de 1.281 presos políticos, hoy esa cifra es de 275, lo que quiere decir que el trabajo de las organizaciones dedicadas a defender a las personas privadas ilegítimamente de su libertad por razones políticas ha dado resultados, tal vez no absolutos como uno quisiera, pero sí se ha cosechado éxitos producto de un trabajo coordinado, sistemático y continuo”.

 

A esto añadió que se concretó el reconocimiento y comprensión en el plano internacional de la realidad en Venezuela, pues desde hace años las organizaciones alertaban de que estaban ocurriendo situaciones que podían calificarse como delitos de lesa humanidad. “Nuestro reto es seguir trabajando, y como defensores no dejarnos llevar por la desesperanza porque el país y la sociedad nos necesitan. Debemos comprender que estas son carreras de resistencia, no de velocidad”.

 

Quiteria Franco consideró que uno de los aspectos más positivos de 2017 fue que cada vez hay más personas involucradas en el trabajo de derechos humanos. Dijo que en su ámbito esa labor dio mayor visibilización a las personas LGTBI en Venezuela. Sin embargo, aclaró que en gran medida eso forma parte de los avances en el mundo en tres aspectos: el derecho a la no discriminación, a la identidad de las personas trans y a la conformación de familias entre personas del mismo sexo.

 

“El mayor reto en el ámbito LGTBI es hacer entender al poder y a la sociedad que los derechos de esta comunidad también son derechos humanos. Tenemos que hablar de inclusión, no se puede dejar por fuera a una parte de la población. Se ha demostrado es que incluir a todos los grupos vulnerados de la sociedad redunda en beneficios para todos: económicos, sociales, culturales, etcétera, que conllevan a cambios de paradigmas”.

 

Carlos Correa llamó a las organizaciones a reflexionar sobre cómo deben apropiarse de los elementos vinculados a los valores democráticos ante el proceso de reconfiguración del poder: “Eso incluye repensar la lógica de la participación de la sociedad en las políticas públicas. Más allá de saber que estamos frente a un modelo de tiranía, debemos reflexionar en cuál es el modelo que queremos”.

 

A su juicio, “aunque en Venezuela vivimos un receso y hay altas posibilidades de que se dé la movilización, el punto es cuál es el valor agregado que deberíamos pensar como sociedad para hacer la diferencia, pues ante todo lo vivido este año nos queda la pregunta: “¿qué nos faltó, qué no hicimos bien? Y la respuesta corresponde a una lógica de fragmentación que plantea un desafío, pues aún vemos defensores con lógicas ancladas en resentimientos y venganza, y no en la dinámica de justicia”.

 

Piensa que para 2018 debe haber una conexión entre las necesidades por la crisis humanitaria y los elementos estructurales que se requiere fortalecer, como la independencia del Poder Judicial y una verdadera libertad de expresión: “Hay que avanzar en la construcción estrategias de valentía colectiva porque lo que el poder busca, en líneas generales, es tratar de instaurar el terror, y la única manera de afrontarlo no es solo con la actividad individual sino también con un tejido social”.

 

Rafael Uzcátegui cerró este ciclo de intervenciones. Habló de su experiencia reciente en Bolivia con un proyecto que Provea lleva adelante con Espacio Público denominado Diplomacia Ciudadana. “Invitamos a las organizaciones sociales de derechos humanos de América Latina a reunirnos periódicamente. Durante muchos años nuestro objetivo fue sensibilizar sobre la situación en Venezuela, pero no nos prestaban atención. Sin embargo, después de lo ocurrido este 2017 ahora siguen con mucha atención la actualidad en nuestro país e incluso nos pidieron consejos sobre cómo hacemos para resistir el modelo de autoritarismo”.

 

Mirando hacia 2018 rescató como un logro de las ONG la construcción de ciudadanía y lograr que se escuche su voz. Pero dio una advertencia: “Aunque hablemos de recuperar la democracia eso es imposible sin crear un movimiento exija mecanismos de consenso, de discusión cara a cara. Creo que llegó el momento en que la sociedad venezolana acompañe a otras sociedades que están viviendo este tipo de modelos, como Bolivia y Nicaragua, que aún no han recorrido el camino que nosotros hemos transitado, y así convertirnos en una referencia regional”.

 

Hablan los expertos

Invitado al evento, el economista Gorka Lalaguna, de la firma Ecoanalítica, aseveró que Venezuela entró en un nuevo hito de la crisis económica, pues la última vez que el país vivió algo similar fue en 1870 durante la Guerra Federal: “Venezuela migró de conceptos tradicionales de crisis para ir hacia una ruina económica. Estamos llegando a un colapso absoluto; a los problemas que teníamos y a la cada vez más compleja posibilidad de obtener alimentos y medicinas se sumaron las dificultades para movilizarse y la escasez de gas doméstico”.

 

Lalaguna señaló que la hiperinflación es un problema técnico solucionable, siempre y cuando haya voluntad, pero que requiere de reformas fiscales profundas. “¿Hay visos de que esto se va a solucionar pronto? En Ecoanalítica creemos que no, porque no hay indicios de que las políticas actuales cambien en el corto plazo, aun cuando en esta situación el gobierno está profundamente atrapado porque también pierde”.

 

Va a ser un año complicado, y aunque el tema político esté en un momento muy importante el escenario hiperinflacionario va a alterar el juego”.

 

Por su parte, Oswaldo Ramírez, director de la firma ORC Consultores, presentó un análisis político denominado “2018: ser próspero en la supervivencia”, el cual inició con la afirmación de que “los venezolanos estamos viviendo uno de los momentos más complejos de la historia. Hace un año y medio se disparó en Venezuela la tormenta perfecta, estamos en una vorágine”.

 

Aseguró que hay un desplazamiento de la figura de Hugo Chávez para dar paso al madurismo que estaba “en el clóset”, y que ahora alcanza 90% del oficialismo. “¿Puede seguir teniendo Maduro esos números? Sí, hoy vemos a su favor una aceptación que ronda 33% a 35% y su gran objetivo en 2018 es aumentarla en 5 o 7 puntos. Para eso tiene que inyectar unos 3.000 millones de dólares que se verían reflejados en un incremento de la frecuencia y cobertura de los CLAP, de las pensiones, del salario mínimo, y después en el esquema clientelar: darle dinero a los jefes de la Ubch, localizar dónde comprar por lo menos un millón de votos para decir que ganó la paz y dar muestras, hasta donde le sea posible, de que en Venezuela hay una democracia. Maduro presiona a la población a que baile pegado a su lado”.

 

Ramírez aconsejó a las organizaciones entender que se debe fortalecer el tejido social para superar la crisis: “Ante la ausencia de conducción política el ciudadano se siente huérfano y eso hace que la protesta sea aislada. La incapacidad de hilar tejido social le sirve a Maduro para manejar el poder. ¿Cómo podemos sobrevivir a eso? Haciendo un esfuerzo más complejo: 1) subirnos en el mismo barco; 2) remar con la misma sintonía; 3) entender que no estamos en aguas calmadas, sino en una tormenta perfecta; 4) escuchar la voz de un mismo capitán, y 5) que todos vayamos por el mismo objetivo”.

 

Lo que se avizora para 2018-2019 es que no habrá manera de que no sacrifiquemos algo. La recomendación es tratar de entender cuáles son nuestros procesos críticos y dónde podemos salvarlos. Estamos en una guerra y el propósito es sobrevivir la guerra; sobrevivir será un éxito