Mayda Hocevar: “En Venezuela las violaciones a la libertad académica nunca habían sido tan graves como en este momento”

La directora del Observatorio de DDHH de la Universidad de los Andes acumula 20 años de docencia en la principal casa de estudios de la región con sede en Mérida, donde actualmente conjuga sus labores académicas con la defensa de los derechos humanos relacionados con la educación

 

Por: Crisis en Venezuela

 

Del ámbito académico a la promoción y defensa de los derechos humanos. Ese fue el salto inesperado que dio Mayda Hocevar, abogada y profesora en Filosofía del Derecho y Derecho Internacional de la Universidad de los Andes-Mérida, impulsada por la arremetida del Estado venezolano contra la comunidad universitaria. Lo que había quedado en el plano de las reflexiones y discusiones teóricas y abstractas en torno a diversos temas del Derecho, como Hocevar misma lo admite, trascendió a la realidad ante las violaciones a los derechos de libertad académica y autonomía universitaria que ocurrían en el país. De esa preocupación nació en 2014 el Observatorio de Derechos Humanos de la ULA, del cual es su directora.

—Cómo nació el Observatorio de DDHH-ULA?

El Observatorio se creó en 2014 para documentar, monitorear y denunciar las violaciones a los derechos humanos que estaban ocurriendo en el área andina y específicamente en la ULA en vista de que estudiantes y personal universitario estaban siendo reprimidos brutalmente por la policía en el marco de las protestas de ese año, así como los ataques sistemáticos a zonas residenciales estudiantiles por parte de las fuerzas de seguridad y de grupos de civiles paraestatales.

—¿Cuáles son los aspectos en los que está enfocado actualmente el trabajo del Observatorio?

Hemos continuado con el monitoreo de la libertad académica, somos un observatorio de DDHH que trabaja en la universidad y es universitario, fundado por el Consejo Universitario; sin embargo, nos dimos cuenta de que los andes en general no estaban siendo cubiertos por organizaciones de DDHH regionales, sino de Caracas, y por lo tanto no había una documentación propia, por eso decidimos comenzar a cubrir ese tema y hemos tratado de abarcar además los derechos civiles y políticos. Pero básicamente los aspectos en los que estamos enfocados son en el área de la educación. Desde nuestra creación hemos realizado talleres, seminarios y diplomados en DDHH con invitados de la región andina y de otras regiones, trabajando en un tema que es novedoso en Venezuela como lo es la libertad académica, la autonomía universitaria y sus derechos asociados. En 2018 hemos querido expandir un poco más e inauguramos un programa de radio que se llama Observatorio al Aire y que trata de llevar los temas de DDHH de todos los sectores de la sociedad, pues muchas veces ocurren violaciones a los derechos humanos y las personas desconocen que existen mecanismos a los cuales pueden recurrir.

—Más allá del monitoreo, registro y denuncia, ¿el Observatorio ofrece algún tipo de asesoría a víctimas?

Sí. Desde 2016 damos asesoría y defensa gratuita a las personas que se nos acercan y que hayan sido víctimas de violaciones de los DDHH, especialmente en el ámbito universitario.

 

—¿Qué son exactamente violaciones a la libertad académica?

La libertad académica y la autonomía universitaria son condiciones esenciales para que pueda disfrutarse plenamente el derecho a la educación. Eso es lo que señala el Comité de DDHH en el área del derecho a la educación superior. También es la libertad necesaria para enseñar e investigar y difundir los resultados de las investigaciones, y es una libertad que se requiere para afirmar que realmente existe respeto a los DDHH. Que se respetan esas condiciones en el ámbito universitario va incluso ligado a la infraestructura, en Venezuela no es posible investigar si carecemos de laboratorios, reactivos, de los insumos necesarios, bibliotecas, de los salarios necesarios cuando todo eso debería estar protegido. Desde que nacen las universidades debe estar presente el principio de autonomía que da la posibilidad de decidir la mejor forma en que la universidad y los universitarios puedan cumplir su función de transmitir y generar conocimientos, pues eso es absolutamente clave y está ligado al objetivo del desarrollo de una sociedad. Se trata de un derecho muy complejo que tiene que ver con otros derechos y que no solo afecta a la generación actual, sino también a las generaciones futuras. Todo eso está ausente actualmente en Venezuela.

—¿A qué conlleva esta situación?

A un deterioro sumamente grave que está alertando al sector universitario internacional, pues se está violando un derecho previsto en la Constitución y en otras constituciones del mundo, así como en el tratado de la Unesco de 1997, en la Declaración de DDHH de Europa y en la Declaración de Lima, entre otros instrumentos, por ser considerado un derecho esencial.

—¿Esta situación había ocurrido antes en Venezuela?

Este tipo de violaciones siempre ocurren, siempre hay violaciones a los DDHH en todos los tiempos; sin embargo, en Venezuela las violaciones a la libertad académica nunca habían sido tan graves como en este momento, hay una relación directa entre gobiernos dictatoriales y el acoso o persecución a las universidades, esto lo vemos en Turquía, en países de África, pero Venezuela nunca vivió la intensidad y el propósito consciente de la destrucción de las universidades y la autonomía universitaria. En el Observatorio hemos realizado un trabajo en el que demostramos que desde el año 2003 con la creación de la Universidad Bolivariana y la Misión Sucre y luego con la Misión Alma Mater y la modificación de la Ley de Educación se comenzó un proceso de deterioro, violación y restricción de la autonomía universitaria y con ello de la libertad académica. El Plan de la Patria consagra la ideologización de las universidades puestas al servicio del socialismo del siglo XXI y de una doctrina, eso es todo lo contrario a lo que es la libertad académica. También hemos hecho un estudio de cuántas universidades no autónomas existen y la proporción frente a las autónomas es muy por encima, esa institucionalidad paralela que ha creado el gobierno demuestra la vena antiautonómica que tiene en su política de educación superior.

—¿Cuál debería ser la actitud de un Estado respetuoso de los derechos de libertad académica?

Un Estado respetuoso debe, por una parte, abstenerse de intervenir en las universidades y en el disfrute de la libertad académica, y por otro debe procurar, garantizar y adoptar las medidas necesarias para que las universidades puedan funcionar en un contexto democrático y en una economía sana, porque parte de la situación tan grave que viven las universidades es el presupuesto debido la severa crisis económica que tenemos. El Estado también debe garantizar el acceso a una educación de calidad.

 

—¿Estas violaciones han sido denunciadas en instancias internacionales? ¿Cuáles han sido las reacciones y las recomendaciones que han dado al Estado Venezolano?

Sí, hicimos dos informes en coalición con la Universidad del Zulia y la Universidad Católica Andrés Bello, uno que fue presentado como parte del Examen Periódico Universal ante el Consejo de DDHH de Naciones Unidas; por primera vez se realizó un informe sobre la educación superior a esa instancia. Como resultado se recibieron más de 13 recomendaciones de distintos países, las más directas fueron el cese a la represión a la autonomía universitaria. En 2017 participamos en una audiencia que fue solicitada por el Estado venezolano ante la CIDH y allí tuvimos que desmentir todo lo que el Estado decía sobre la situación de la educación en Venezuela, que en su perspectiva es una maravilla en todos los niveles.

—¿El Observatorio ha trabajado en alianza con otras universidades o instituciones extranjeras?

Se ha creado una red de libertad académica que está integrada por centros y cátedras de DDHH de la cual formamos parte; allí no solamente nos enfocamos a investigar las violaciones en el ámbito universitario, sino que nos concebimos como una comunidad vulnerada, pues se están violentando valores y el futuro del país. También trabajamos con organizaciones internacionales que se ocupan de este tema, como la red de universidades llamada Scholars at Risk, que significa académicos o profesores en riesgo. Esta a su vez está contactada con otras universidades en el mundo que dan apoyo y acogida a académicos que son perseguidos en sus países (se les conoce como “refugiados académicos”) para que trabajen en universidades de otras naciones de manera que el conocimiento que tiene esa profesional no se pierda.

—¿Cómo ve el futuro cercano de las universidades en el país?

El futuro cercano lo veo muy negativo, seguirá empeorando si no hay un cambio en la política porque el desarrollo de la educación superior necesita un marco democrático en el que haya garantías de las libertades, del pensamiento libre, así como de la investigación porque una universidad sin investigación no es una universidad. Ante esta situación actual y la grave crisis económica las universidades venezolanas no tienen una perspectiva de existencia para el futuro; es decir, está en entredicho su propia existencia. Así lo planteamos en el reciente congreso internacional de Scholars at Risk, donde se evaluó la situación actual de las universidades.

 

—¿Qué es lo que más le afecta de la situación actual de los DDHH en Venezuela?

Me afecta todo el conjunto de violaciones, pero como trabajo en la universidad me ha afectado muchísimo, sobre todo este año, verlas desiertas. La estampida tanto de alumnos como de profesores, además del personal administrativo necesario; es decir, queda el cascarón vacío, queda el edificio, los salones de clase, los laboratorios, pero están solos, no hay desarrollo del trabajo académico e intelectual, eso está prácticamente nulo. Ver una ciudad universitaria sin estudiantes, profesores ni personal, y la gente en colas buscando comida, es devastador. El año pasado me afectó mucho la situación de violencia hacia las personas, con disparos a los estudiantes y el encarcelamiento de profesores.

 

—¿Qué ha sido más difícil en este camino emprendido en el Observatorio?

Ha sido un reto visibilizar en el ámbito internacional la destrucción de las universidades venezolanas porque no se trata de los niños o viejitos que están muriendo por falta de medicinas y de atención hospitalaria, ni de las mamás muriendo en los partos, eso es más fácil mostrarlo.